La regresión de edad es una práctica dentro del age play en la que una persona adopta mentalmente un estado emocional o conductual asociado a una etapa infantil o juvenil de su vida. Esto puede manifestarse de forma espontánea como mecanismo de relajación o desconexión del estrés, o de forma intencionada dentro de un contexto consensuado con una pareja. La persona que regresa (llamada a veces 'little' o 'age regressor') puede adoptar comportamientos como hablar con voz más suave, usar objetos de confort como peluches o chupetes, o hacer actividades asociadas a la infancia como colorear o ver dibujos animados. Esto no implica necesariamente un componente sexual; muchas personas lo practican de forma no erótica como herramienta de autocuidado emocional. Cuando sí forma parte de una dinámica sexual o de poder, suele combinarse con roles como el de cuidador o 'caregiver'. La práctica se basa en la confianza, el cuidado y el acuerdo claro entre todas las personas involucradas.
Es fundamental distinguir desde el inicio si la práctica tiene o no componente sexual, y asegurarse de que todos los participantes estén de acuerdo con los límites establecidos. Conviene definir una palabra de seguridad o señal clara para salir del estado regresivo cuando sea necesario. Quienes cuidan a la persona durante una sesión deben estar atentos a su bienestar emocional, ya que este estado puede liberar emociones intensas o recuerdos difíciles. No se debe confundir la regresión de edad con conductas que involucren a menores reales, lo cual queda completamente fuera del ámbito de esta práctica.
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