El feliche de patas o garras (paw) forma parte del universo del pet play y la fantasía animal. Consiste en un interés erótico o sensorial centrado en las extremidades que imitan las patas de un animal, ya sean manos cubiertas con manoplas de peluche, guantes con forma de garra, o simplemente el gesto y movimiento que evoca el comportamiento de un animal cuadrúpedo. Puede manifestarse como una preferencia estética dentro de un rol de mascota o criatura, o como un elemento táctil donde las caricias, arañazos suaves o presión con esas extremidades generan placer. No siempre tiene un componente sexual explícito: para algunas personas el atractivo es principalmente sensorial, lúdico o de expresión de identidad. Suele combinarse con otros elementos del pet play, como collares, roles de dueño y mascota, o disfraces más completos. La dinámica puede ser tan simple como usar guantes temáticos durante el juego o tan elaborada como una escena completa con personaje, rol y accesorios específicos.
Es fundamental acordar de antemano los roles, los límites y una palabra de seguridad, especialmente si se incorporan arañazos o presión física. Los accesorios como manoplas o guantes deben revisarse para evitar bordes cortantes o materiales que provoquen alergias. Si la persona adopta un rol de mascota de forma intensa, conviene asegurarse de que mantiene la capacidad de comunicar malestar, ya sea verbalmente o con una señal acordada. El cuidado posterior (aftercare) es importante para reconectar emocionalmente y salir del rol de manera gradual.
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