La persona de mascota es una práctica dentro del pet play en la que una persona adopta de forma deliberada y sostenida la identidad, comportamiento y mentalidad de un animal específico durante una sesión o dinámica de rol. A diferencia del pet play general, aquí el énfasis está en construir un personaje animal concreto con nombre propio, rasgos de personalidad definidos, historia y características consistentes. La persona que adopta esta identidad (llamada habitualmente 'pet' o mascota) puede comportarse, moverse y comunicarse según las convenciones del animal elegido, ya sea un gato, un perro, un pony u otro. Quien asume el rol de cuidador o dueño (el 'owner' o 'handler') interactúa con ese personaje de manera coherente. Esta práctica puede incluir o no elementos sexuales, ya que muchos participantes la viven principalmente como exploración psicológica, juego de rol creativo o espacio de descanso mental. Los accesorios como orejas, colas, collares o arneses son opcionales pero frecuentes.
Es fundamental acordar antes de cada sesión qué comportamientos están incluidos, cuáles están excluidos y cuánto tiempo durará la dinámica. Se recomienda establecer una señal segura no verbal, ya que la persona en rol de mascota puede no hablar. Hay que prestar atención al bienestar emocional después de la sesión (aftercare), pues salir del personaje puede generar vulnerabilidad. Si se usan accesorios físicos como collares ajustados o arneses, verificar que no restrinjan la respiración ni la circulación. Acordar límites sobre fotografías o exposición a terceros.
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