El masaje sensual es una práctica en la que una persona masajea el cuerpo de su pareja con la intención principal de generar placer, conexión íntima y excitación, más allá del objetivo terapéutico o deportivo de un masaje convencional. Puede incluir el uso de aceites corporales, velas, música ambiental y técnicas de presión y roce diseñadas para estimular la piel y los sentidos. El masaje sensual no implica necesariamente actividad sexual explícita, aunque puede ser un preludio a ella o constituir una experiencia completa en sí misma. Las zonas trabajadas suelen incluir la espalda, los hombros, las piernas y otras áreas del cuerpo que la persona receptora considere placenteras. Es una práctica que se sitúa dentro del espectro de la intimidad física y emocional, valorada por muchas personas como una forma de reducir la distancia corporal entre parejas, mejorar la comunicación no verbal y explorar la sensibilidad táctil mutua. Es accesible para personas con distintos niveles de experiencia en juegos eróticos.
Antes de comenzar, es importante acordar qué zonas del cuerpo son bienvenidas y cuáles están fuera de límites. Verificar posibles alergias a aceites o productos que se vayan a utilizar. La persona que recibe debe poder comunicar en cualquier momento si algo resulta incómodo, doloroso o no deseado. Tener en cuenta que la vulnerabilidad física de estar desnudo o semidesnudo puede generar sensaciones emocionales inesperadas, por lo que mantener un espacio de confianza y comunicación abierta es fundamental.
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