Las rutinas de hora de dormir son una práctica dentro del juego de edades (age play) en la que una o más personas recrean los rituales asociados con acostar a un niño o ser acostado. Estos rituales pueden incluir bañarse antes de dormir, ponerse pijama, leer un cuento, recibir un vaso de agua, escuchar una nana o recibir palabras de buenas noches. El atractivo puede centrarse en la sensación de cuidado, la estructura predecible, la ternura o la regresión emocional a un estado de menor responsabilidad. Puede practicarse entre una persona que asume el rol cuidador (a veces llamado 'big', daddy, mommy u otros términos) y una persona que asume el rol regresivo (llamada 'little'), aunque también puede practicarse de forma solitaria. La práctica no es inherentemente sexual y muchas personas la viven como una experiencia de consuelo emocional y alivio del estrés. Cuando sí incluye componentes sexuales, estos se negocian explícitamente entre adultos.
Es fundamental que todos los participantes sean adultos y que los límites se establezcan con claridad antes de comenzar. Conviene acordar si la dinámica incluye o no componentes sexuales, ya que muchas personas prefieren mantenerla estrictamente no sexual. El rol regresivo puede generar estados emocionales intensos o vulnerabilidad, por lo que el aftercare es especialmente importante. Usar una palabra de seguridad garantiza que cualquiera pueda salir de la dinámica en cualquier momento sin dificultad.
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