El cutting como práctica erótica consiste en hacer cortes superficiales en la piel de una persona durante una sesión consensuada de juego sexual o BDSM. Los cortes suelen ser poco profundos y se realizan con instrumentos específicos como bisturíes, cuchillas de afeitar esterilizadas u otras herramientas de filo limpio. La atracción puede incluir la intensidad sensorial del corte, la adrenalina, la entrega de confianza extrema, la estética visual de la sangre, o la marca temporal que deja en el cuerpo. Para algunas personas, el dolor agudo y focalizado genera una respuesta química en el cuerpo que puede percibirse como placentera o liberadora en un contexto controlado. Es importante distinguir esta práctica de la automutilación no consensuada o con fines de autolesión. El cutting erótico pertenece al ámbito del edgeplay, es decir, actividades que implican riesgos físicos reales y que requieren un nivel elevado de preparación, experiencia y comunicación entre todas las personas involucradas. No es una actividad recomendada para principiantes en BDSM.
El consentimiento informado y explícito es obligatorio. Ambas partes deben hablar con detalle sobre límites, zonas del cuerpo permitidas y señales de parada antes de cualquier sesión. Es imprescindible usar instrumentos estériles de un solo uso y tener materiales de primeros auxilios a mano. Hay que evitar zonas con venas o arterias visibles, articulaciones y la cara. El estado emocional de la persona receptora debe evaluarse antes y después de la sesión, ya que el drop emocional posterior puede ser intenso. No practicar bajo efectos de alcohol o drogas.
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