El juego con cera caliente es una práctica de estimulación sensorial que consiste en verter cera derretida sobre la piel de una persona. Generalmente se usan velas de parafina de bajo punto de fusión, diseñadas específicamente para este uso, aunque también existen velas de soja o de cera de abeja con distintas temperaturas de derretimiento. La sensación combina calor intenso y momentáneo con el contraste del enfriamiento rápido de la cera al solidificarse sobre la piel, lo que puede resultar en estimulación tanto física como psicológica. La altura desde la que se vierte la cera afecta directamente la temperatura al impactar, por lo que ajustar esa distancia permite controlar la intensidad. La cera solidificada se retira fácilmente de la piel una vez fría. Esta práctica suele combinarse con vendas en los ojos, restricciones u otras formas de juego sensorial para intensificar la experiencia. Es popular tanto en contextos de BDSM como en exploración erótica general entre personas adultas.
Es fundamental establecer palabras de seguridad antes de comenzar. Nunca se deben usar velas con aditivos, perfumes fuertes o colorantes no aptos para piel, ya que pueden irritar o quemar. Se debe evitar verter cera cerca de los ojos, el cabello, los genitales o sobre pieles sensibles o con heridas. Tener siempre agua fría y un paño a mano es recomendable. Las velas de parafina estándar tienen menor temperatura de fusión y son más seguras que las de cera de abeja o soja. Practicar primero en zonas menos sensibles del cuerpo ayuda a calibrar tolerancias.
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