El uso de una correa, cadena o cuerda atada al cuello, collar u otra parte del cuerpo como forma de control físico y simbólico dentro de una dinámica de intercambio de poder. La persona que sostiene la correa asume el rol dominante, mientras que quien la lleva adopta un rol sumiso o de mascota. Esta práctica puede incluir correas de cuero, cadenas ligeras, cuerdas o materiales similares, y suele combinarse con el uso de collares, arneses u otros accesorios. La correa funciona tanto como herramienta de control físico real como símbolo de la dinámica acordada entre las personas involucradas. Puede practicarse en espacios privados o, con la debida discreción y consentimiento de todos los presentes, en entornos semipúblicos como eventos de kink. El nivel de control que implica varía ampliamente según lo que las personas negocien: desde lo puramente simbólico hasta una guía física activa durante la escena.
La correa nunca debe ejercer presión sostenida sobre la tráquea ni las arterias del cuello. Se recomienda usar un arnés de pecho o un collar diseñado específicamente para juego de rol en lugar de una correa atada directamente al cuello sin soporte adicional. Es esencial acordar una señal de parada clara antes de comenzar, ya que la posición puede dificultar la comunicación verbal. Hablar sobre los límites emocionales también importa, pues esta dinámica puede ser intensa para ambas partes.
Revisado por Reviewed by the Jar of Kinks editorial team