El scratching o arañado erótico es una práctica de juego sensorial en la que una persona rasca la piel de su pareja con las uñas, objetos con textura o herramientas diseñadas para ese fin, como ruedas de Wartenberg. La intensidad puede variar desde un roce suave y casi cosquilleante hasta marcas más pronunciadas que dejan enrojecimiento temporal o líneas visibles en la piel. Es una actividad que estimula las terminaciones nerviosas de la piel y puede generar sensaciones que van desde la relajación y el placer suave hasta una experiencia más intensa asociada al dolor erótico controlado. El arañado puede practicarse de forma aislada o combinarse con otras dinámicas, como el bondage o el juego de dominación y sumisión. Muchas personas disfrutan tanto el rol activo (quien araña) como el pasivo (quien recibe), y algunos encuentran placer en ver o sentir las marcas temporales que quedan después de la sesión.
Es fundamental negociar previamente la intensidad deseada y establecer una palabra de seguridad. Hay que evitar rascar sobre heridas abiertas, lunares, zonas con irritación activa o piel muy sensible. Las uñas deben estar limpias y sin filos irregulares para reducir el riesgo de cortes no deseados. Si se usan herramientas como la rueda de Wartenberg, deben desinfectarse entre usos. Algunas personas pueden experimentar reacciones emocionales inesperadas durante o después de la sesión (subdrop), por lo que el cuidado posterior (aftercare) es importante.
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