El juego de sensaciones es una práctica erótica o sensual que consiste en estimular el cuerpo mediante distintos tipos de estímulos físicos para heighten la consciencia corporal y el placer. Los estímulos más habituales incluyen temperatura (hielo, cera caliente), textura (plumas, telas rugosas, ruedas de Wartenberg), vibración, presión, cosquillas o pequeñas descargas eléctricas con dispositivos diseñados para ese fin. La práctica puede realizarse con o sin venda en los ojos, ya que privar de la vista intensifica la percepción de cada estímulo. El juego de sensaciones no requiere necesariamente un componente de dominación o sumisión, aunque con frecuencia se integra en dinámicas de poder. Puede ser suave y relajante o intenso y desafiante, según lo que acuerden las personas implicadas. Su atractivo principal radica en la exploración consciente del cuerpo propio o del de otra persona, prestando atención plena a cómo reacciona la piel y el sistema nervioso ante diferentes estímulos. Es accesible para personas con distintos niveles de experiencia en prácticas kinky.
Antes de comenzar es fundamental establecer una palabra de seguridad o señal acordada. Hay que informarse bien sobre cada herramienta: la cera debe ser de velas diseñadas para este uso y probarse primero en zonas menos sensibles. Los dispositivos eléctricos no deben usarse cerca del corazón ni en personas con marcapasos. Revisar posibles alergias a materiales o aceites. Verificar el estado emocional de la persona receptora antes y después de la sesión, ya que la estimulación intensa puede generar respuestas emocionales inesperadas. El aftercare es especialmente importante en sesiones prolongadas.