Colorear o dibujar como práctica erótica o lúdica forma parte del universo del age play, una modalidad de juego de roles en la que una o más personas adoptan una actitud o comportamiento asociado a una edad diferente a la suya, generalmente más joven. En este contexto específico, la actividad de colorear libros para colorear, hacer dibujos simples o usar materiales de manualidades funciona como un elemento central del escenario. No implica necesariamente contacto sexual directo. El atractivo puede residir en la sensación de cuidado, la ausencia de responsabilidades adultas, la intimidad que genera la actividad compartida o el dinamismo entre quien cuida (caregiver) y quien adopta el rol más joven (little). Los materiales utilizados suelen ser cuadernos para colorear temáticos, crayones, lápices de colores o acuarelas. La actividad puede combinarse con otros elementos de age play o practicarse de forma independiente como ritual de relajación y conexión dentro de una relación consentida entre adultos.
Es fundamental que todas las personas involucradas sean adultas y hayan negociado con claridad los roles, los límites y las expectativas antes de comenzar. Hay que distinguir entre el rol adoptado durante el juego y la identidad real de los participantes. Conviene acordar palabras de seguridad o señales para pausar o detener la dinámica si alguien se siente incómodo. El componente emocional puede ser intenso, especialmente si el age play conecta con experiencias personales pasadas, por lo que el aftercare (cuidado posterior) es muy recomendable.
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