El riding crop, conocido en español como fusta o látigo de equitación, es un instrumento delgado y flexible que originalmente se usa en la equitación. En el contexto del BDSM y el juego de poder, se emplea como herramienta de impacto controlado sobre el cuerpo de la persona receptora. Consiste en una vara rígida con una pequeña lengüeta de cuero o material sintético en la punta, lo que permite golpes precisos y localizados en zonas como los glúteos, los muslos o la espalda. A diferencia de los látigos o paletas, la fusta ofrece un nivel de control muy fino, lo que la hace popular tanto para personas que se inician en el juego de impacto como para practicantes con experiencia. Puede usarse con intensidad suave para estimulación sensorial leve, o con mayor fuerza para producir sensaciones más intensas. Dentro de la dinámica de poder, suele asociarse a roles de dominación y sumisión, y puede incorporarse en escenas con temática de adiestramiento, disciplina o control.
Antes de usar una fusta, es fundamental negociar con claridad qué zonas del cuerpo son aceptables y cuáles están fuera de límites. Se deben evitar zonas con huesos cercanos a la superficie, como la columna vertebral, las rodillas o el coxis. Practicar primero en uno mismo o en superficies similares ayuda a calibrar la fuerza. Establecer palabras de seguridad es imprescindible. Después de la sesión, revisar la piel en busca de marcas inesperadas y aplicar cuidados posteriores (aftercare) atiende tanto el bienestar físico como el emocional de ambas personas.
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