Esta fantasía implica que una persona (generalmente un hombre, aunque no exclusivamente) comparte una experiencia sexual con exactamente dos mujeres: su pareja habitual y una tercera persona femenina adicional. Es una de las configuraciones de encuentro grupal más mencionadas en conversaciones sobre sexualidad no monógama situacional. No implica necesariamente una relación poliamorosa continua, ya que puede tratarse de un encuentro puntual acordado entre todas las partes. La dinámica puede variar mucho: desde que el foco esté en la interacción entre las dos mujeres, hasta que ambas centren su atención en la persona que inicia la fantasía, o una combinación de ambas. La tercera persona puede ser alguien conocido, como una amiga de confianza, o un encuentro acordado con alguien nuevo. En cualquier caso, las tres personas participan de forma activa y consensuada. Es importante distinguir esta fantasía de una expectativa real, ya que muchas personas la mantienen simplemente como escenario erótico mental sin deseo de materializarla.
El consentimiento explícito e informado de todas las personas involucradas es imprescindible, incluida la tercera persona. Antes del encuentro, conviene hablar abiertamente sobre límites, expectativas emocionales y acuerdos de privacidad. Los celos o las inseguridades pueden surgir de forma inesperada, incluso cuando existe entusiasmo previo. Se recomienda acordar una señal o palabra de pausa que cualquiera pueda usar. El uso de protección de barrera con todas las partes reduce riesgos de infecciones de transmisión sexual.
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